miércoles, 30 de enero de 2013


Pregunta: Magdalena, ¿cómo valorarías tu tiempo en Mundoclases Mallorca?
-          Respuesta: Trabajar en Mundoclases ha sido una experiencia muy positiva y agradable. El hecho de haber podido aprender de otros profesionales del campo educativo me ha permitido conocer diferentes perspectivas de intervención y opinión.

-          Pregunta: ¿Cómo crees que valoran las empresas que tengas experiencia además de estudios académicos?
-          RespuestaLos estudios académicos son esenciales para poder adquirir un puesto de trabajo acorde con tus preferencias. Aún así, no lo es todo. Las empresas consideran imprescindible la experiencia laboral, hecho que dificulta la inserción de los jóvenes en el mundo del trabajo.
La oportunidad de adquirir experiencia en Mundoclases ha sido muy importante a la hora de encontrar este nuevo puesto de trabajo. Las empresas entrevistadoras daban mucha importancia a la experiencia adquirida durante las entrevistas a las que acudía. Considero que esta experiencia laboral ha sido una manera de diferenciarme con las otras candidaturas aspirantes al puesto.  

-          Pregunta: ¿Qué te parece la metodología de Mundoclases?
-          Respuesta: La metodología utilizada en Mundoclases no se asemeja a la de otras academias. El trabajo con grupos reducidos permite ofrecer a los alumnos y a las familias una atención personalizada centrada en las carencias o potencialidades del alumno. Además, el hecho de que en la academia trabajen un grupo de pedagogas especializadas en pedagogía escolar aporta una mayor calidad a la enseñanza ofrecida.

-          Pregunta: ¿Cambiarías algún aspecto de esta metodología o de algún servicio?
-          RespuestaConsidero que Mundoclases tiene una metodología muy sólida y eficaz. Se debería potenciar al máximo la intervención individualizada del alumno a través de actuaciones diagnósticas, que permitan conocer mejor las características educativas y sociales del alumno.

-          Pregunta: Por la entrevista que tuvimos antes de la beca, sabemos que habías realizado prácticas en otra empresa. ¿Crees que tu estancia en Mundoclases ha sido mejor o peor que la otra?
-          RespuestaConsidero que las dos experiencias han sido enriquecedoras, y que ambas  me han aportado un tipo de formación complementaria. En el Departamento de Orientación donde realicé mis primeras prácticas conocí cómo diagnosticar e intervenir con alumnos con problemas de aprendizaje o sociales. En Mundoclases he podido aplicar estos conocimientos en las aulas, a nivel más académico.

-          Pregunta: ¿En que crees que Mundoclases Mallorca como centro puede mejorar?
-          RespuestaEn mi opinión, Mundoclases requiere un servicio de diagnóstico educativo. Muchas veces, nos hemos encontrado con alumnos en los que hemos podido observar dificultades de aprendizaje. Para poder realizar una intervención más adecuada a sus características es necesario conocer exactamente cuál es esa dificultad y el grado en que esta es dada. Para ello, sería necesario derivar al alumno a un centro especializado para conseguir esta información.  

-          Pregunta: Después de 6 meses en Mundoclases Mallorca, ¿qué servicio o producto crees que se debería potenciar?
-          Respuesta: Considero que el punto a destacar de Mundoclases es la adaptación de la metodología de trabajo hacia el alumno y su atención personalizada. Estas características son las que marcan la diferencia respecto a las otras academias y, por tanto, las que deberían seguir potenciando.
-          Pregunta: Por último, ¿recomendarías a otros estudiantes de último año de carrera esta beca?
-          RespuestaPor supuesto. Gracias a esta beca he podido aplicar los conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera y me ha permitido aprender nuevas experiencias que no aparecen en los libros. En mi opinión, esta experiencia debería ser imprescindible para conseguir una base formativa sólida.

lunes, 7 de enero de 2013

¿Es mi hijo hiperactivo o simplemente es demasiado inquieto?


Son muchos los padres que acuden a Mundoclases con esta incertidumbre.

Frecuentemente maestros, profesores y familiares manifiestan su inquietud ante las numerosas dificultades con que se encuentran a la hora de tratar con niños y adolescentes que presentan problemas para concentrarse o controlar sus movimientos e impulsos.

La labor de todos los que trabajamos por una educación mejor es ofrecer estrategias para que esta preocupación se convierta en motivación para enseñar y aprender con un método positivo y constructivo que ayude a los alumnos que presentan problemas de comportamiento como es el trastorno por déficit de atención con o sin hiperoactividad.

Javier es un niño de 6 años. Sus padres están muy preocupados por sus resultados en el colegio y realmente alarmados por su comportamiento, dentro y fuera del entorno familiar. Nos dicen que tienen un hijo que no para de hablar, siempre interrumpe las conversaciones de los mayores, no se está quieto un segundo, se levanta de la silla continuamente cuando está comiendo, se sube a los muebles... “Es incapaz de estar cinco minutos tranquilo realizando sus tareas del cole”, “es un verdadero terremoto, me tiene de los nervios”, nos dice su madre, “no puedo quitarle el ojo, ni cuando vamos al parque, porque en cuanto me descuido está arrojando arena a un niño o dándole patadas”. Su padre, muy preocupado, reconoce que la situación está afectando a su vida familiar. “Mi mujer está en tratamiento por ansiedad, no tenemos un momento de paz “…” el otro día Javier la amenazó con unas tijeras, y el caso es que luego es un niño, que de verdad, demanda mucho cariño”, “ya no sabemos qué hacer con él”… “Estoy harto de que me digan que mi hijo tiene que madurar”.

En el colegio, sus profesores comentan que es muy difícil captar su atención, son continuas sus interrupciones en clase, molesta a sus compañeros e incluso cuando está sentado no para de moverse. Javier presenta las tareas desordenadas, con mala caligrafía y sin terminar, su rendimiento académico es bajo y no ha adquirido las habilidades básicas para un niño de su edad, sus resultados en matemáticas y lengua son insuficientes. Además, en el recreo siempre acaba castigado por su agresividad con otros compañeros.

Alba es una niña de 5º de primaria. Sus padres y profesores están de acuerdo en una cosa, es una niña muy buena y tranquila. Sin embargo… se distrae mucho en clase, no sigue las explicaciones porque “está siempre en Babia” dice su tutora. Tiene problemas en cálculo, lectura y escritura: omite sílabas al leer y escribir, confunde fonemas, los grupos consonánticos como tr/br/rr son muy  difíciles para ella, es más lenta que el resto de sus compañeros, y además se muestra muy tímida e insegura en su relación con los demás. Su padre afirma que “está siempre en las nubes” y parece no escuchar cuando le hablan.

Javier y Alba tienen comportamientos y conductas típicas de los niños con rastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Javier con predominio de la hiperactividad e impulsividad y Alba con predominio del déficit de atención.

El TDAH es un trastorno neurobiológico que se caracteriza por tres síntomas claves: el déficit de atención, la hiperactividad, y la impulsividad tanto cognitiva como conductual. Actualmente es el trastorno con mayor incidencia en la población infantil. Reconocer el problema y ponerse en manos de profesionales es el primer paso para poder ayudar a los alumnos que  como Javier y Alba presentan un déficit en el rendimiento académico que afecta a su autocontrol, a su autoestima y a su comportamiento con los demás.
Identificado el problema, sólo hace falta paciencia, tranquilidad y seguir unas pautas de comportamiento en colaboración con padres y educadores para que con la ayuda de las estrategias adecuadas estos niños puedan mejorar.

Si bien es cierto que los maestros a veces detectan este trastorno, es el profesional que conoce el tema, el que tiene que realizar el diagnóstico, bien sean psicopediatras o neuropediatras. A veces, los pediatras son un pilar fundamental en la detección y diagnóstico precoz del TDAH. Para realizar este diagnóstico es necesario recabar información, por lo que se suele facilitar un test en el que tanto el niño como los padres y maestro/ tutor responden a una serie de cuestiones que establecerán las capacidades y limitaciones del niño.
Tras el diagnóstico es importante actuar cuanto antes. El tratamiento que ha demostrado más efectividad es el que combina el tratamiento farmacológico (estimulantes del cerebro) con el psicológico y psicopedagógico.

Javier y Alba no son casos hipotéticos (tan sólo su nombres son ficticios), son alumnos de mundoclases cuyos padres acudieron a nosotros preocupados por el bajo rendimiento escolar y el mal comportamiento de sus hijos. Se sentían impotentes ante actitudes como: “tu hijo lo que tiene es falta de madurez, hay que esperar a que crezca…, “sólo es un niño vago y travieso” o “no muestra el más mínimo interés en las clases, siempre está en su mundo”.

Ahora, los padres de Javier saben que el problema no es su hijo si no el TDHA que presenta. “Desde que mi hijo está recibiendo el tratamiento ha cambiado tanto, que no parece él, hay una tranquilidad en casa que antes era impensable y su tutora está muy contenta con su actitud y rendimiento en clase” confiesa la madre de Javier. Tras el diagnostico de TDAH, Alba está recibiendo la atención que necesitaba; su asiento está más cerca de los profesores para evitar que pierda la concentración, tanto sus padres como sus maestros reconocen el esfuerzo que tiene que hacer para superar sus dificultades por lo que elogian inmediatamente y de forma sincera sus logros, lo que ha ayudado a cambiar la idea negativa que tenía de sí misma, mejorando su autoestima.Ahora es una niña más sociable, ya no la ven tanto como “la pasota” de la clase o “la rarita” que no habla con nadie.

Quizás vosotros os encontráis en situaciones parecidas a las descritas anteriormente, por eso es importante que sepáis que el TDAH presenta tres síntomas típicos: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad motora y/o vocal .Pero no todos los niños/ adolescentes con TDAH presentan todos los síntomas, se trata de un grupo muy heterogéneo. Sólo se identificará como un trastorno cuando estos síntomas o lo comportamientos que se deriven se observen con mayor frecuencia e intensidad que en los niños / adolescentes de igual edad e interfieran en la vida cotidiana en casa, el colegio y su entorno en general.

Ser inquieto no es sinónimo de hiperactivo. Hoy en día, existe una cierta tendencia a etiquetar como hiperactivos a los niños que no se ajustan a nuestras expectativas, cuando la realidad es que cada vez soportamos menos la conducta irregular. Nos gustan los niños despiertos y curiosos pero hasta un cierto punto, luego ya nos incomodan y nos hacen sentir insatisfechos. Muchas veces tenemos en casa a un niño “sobreactivo” no hiperactivo, que nos está demandando una atención que no recibe por causa de las prisas, los horarios laborales o la falta de unas normas de comportamiento y límites claros que el niño pueda aprender a respetar y así crear en él unos buenos hábitos. ¿Quién no ha tenido que repetirle a su hijo cinco veces las cosas para que obedezca? (Si es que obedece), ¿qué madre/padre no ha sufrido alguna vez una conducta desafiante o rebelde al contrariar a su niño? Reconozcamos que no siempre somos capaces de seguir su ritmo y además, no podemos olvidar que el que un niño no atienda en clase o le cueste concentrarse puede deberse a otras causas como: cansancio por exceso de actividades extraescolares, no dormir las horas suficientes, aburrimiento por el método seguido en las clases, tareas demasiado largas para su edad, inmadurez…

Ante la duda, consultad el problema con un profesional. Conocer el trastorno ayuda a superarlo. Es importante pues, un diagnóstico correcto y precoz que ayude a los padres y educadores a saber cómo actuar con quien lo padece. El futuro de vuestros hijos está en juego.